martes, 27 de enero de 2009
LA DESPEDIDA DE PLACIDO DOMINGO ENCARNANDO "OTELLO" EN EL COLÓN, TUVO EMOTIVOS RIBETES
La función extraordinaria con la que, a través de un quinto y último "Otello", el público del Colón dio emocionada despedida a los excepcionales intérpretes que dieron vida a la tragedia de Shakespeare según fuera recreada por Boito y Verdi, revistió ribetes de fervor delirante.
Esta última representación fue una de las más brillantes de la serie. El notable cantante y artista que es Plácido Domingo encarnó al moro de Venecia con generosa y total entrega psíquica, física y vocal, y una vez más hizo estremecer la fibras del auditorio con su grandeza y prestancia trágica y su estupendo órgano vocal, vigoroso y flexible como pocos.
El resto del elenco, que tuvo por principales puntales a Aída Calamera, Ricardo Cassinelli y Nino Meneghetti, hizo lo suyo con legitimidad artístico-vocal y ensambló a la perfección en un inolvidable espectáculo que Roberto Oswald planteó y desarrolló con mano maestra a través de su "régie", sus escenografías, sus luces.
HOY EN EL AUDITORIO LA TALENTOSA CANTANTE LIRICA, AÍDA CALAMERA
La notable cantante lírica Aída Calamera se presenta hoy por primera vez ante el público de San Juan a las 21.30 en el Salón Auditorio acompañada por la organista Adelma Gómez.
Esta consagrada mezo-soprano ofrecerá un recital de música de camara con la orquesta sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan dirigida por el director uruguayo Juan Potesi.
Aída Calamera, que viene precedida del reconocimiento de la crítica especializada por sus actuaciones en escenarios internacionales, se inició en el canto en la Escuela del Teatro Colón de Buenos Aires y se perfeccionó bajo la dirección de destacados profesores de música de cámara de los más importantes centros culturales de Europa, como la francesa Noemí Peragia, el vienés Erick Werba y la alemana Linda Bautenstrauc.
En 1957 comenzó su carrera en la tesitura de soprano lírica spinto dedicándose fundamentalmente, a la interpretación de música de cámara, género que le ha permitido, a la par que un gran refinamiento, musicalidad y profundidad en el conocimiento de la obra hasta convertirse hoy en una talentosa mezo-soprano.
La crítica especlizada la consagró como revelación, durante la presentación "Amor y vida de mujer" ciclo de Schumann que depende, más que una notable cantante, una actriz intuitiva, inteligente y sensible.
LA META DEL TEATRO ROMA
Nota Publicada en Diario Clarín Espectáculos. Miércoles 20 de agosto de 1980.
Muy bien ideado y ejecutado, un recital lírico a cargo del distinguidos cantantes locales colocó al teatro Roma, de Avellaneda, en la inminencia de ser, como se lo proponen sus autoridades, un escenario dedicado a la promoción de los músicos argentinos de altos méritos que, por diversas razones, no han alcanzado aún el reconocimiento a que son acreedores.
El concierto inaugural de esta nueva etapa reunió adistinguidos cantantes. Aída Calamera entonó fragmentos de Werther, (una emocionante "Aria de las cartas") y de Ana Bolena; Martha Colalillo explayó su hermoso caudal en pasajes verdianos y puccinianos; Ema Gaba fue una convincente Mimí, Carlos Pizzini un emotivo Cavaradossi y Dante Ranieri un Nemorino muy notable, aunque esta vez alargara innecesariamente su "fiato" magistral.
Aída Calamera, como Jane Seymour, en la versión de "Ana Bolena", de Doniezetti, que se cantó en el Teatro Roma.
PELLÉAS EL MÉLISANDE
La poesía absoluta del sonido puro.
Hacia 18 años que en Buenos Aires no se reponía, inexplicablemente, "Pelléas et Mélisande" de Debussy, el más crucial de los dramas musicales del modernismo impresionista.
La nueva versión del Teatro Colón puso de manifiesto estas virtudes eximias y excepcionales de la partitura. Serge Baudo fue el refinadísimo expositor de este lenguaje sonoro, utilizando los elementos más recónditos de sus multiplicadas imágenes tímbricas.
Contó con el concurso de los solistas Thomas Allen (Pelléas), Jeannette Pilou (Mélisande), Marc Vento (Golaud), Víctor de Narké (Arkel), Aída Calamera (Geneviéve), Lydia Gattas (Yniod) y Jorge Algorta (El médico), y con la Orquesta Estable del Teatro Colón y el Coro del Instituto Superior del Arte del mismo, dirigido por Valdo Sciammarella.
REPOSICION DE GRAN CATEGORIA
Nota Publicada en Diario El Cronista Comercial Espectáculos. 27 de agosto de 1981.
La reposición, a todas luces felíz, de "Roméo et Juliette" de Gounod, habrá sido para la inmensa mayoría de los asistentes un genuino estreno, en razón de faltar la ópera del repertorio desde hace más de medio siglo, una ausencia que, tras presenciar la correspondiente función, cuesta comprender.
No es menos lozana y vital que muchas de sus contemporáneas que no han perdido empero el favor de verse representadas a menudo (Gounod la concluyó en 1867). Está colmada de melodías seductoras, su trabajo orquestal impresiona simpre agradablemente, la tragedia de Shakespeare ha sido adaptada con innato instinto teatral por los libretistas, abunda en ella material musical de primera línea y constituye, en lo visual, un espectáculo de proporciones.
De manera que el Colón, al revitalizarla, ha hecho algo que excede con límites lo meritorio: ha sacado del olvido a un gran ópera, valiosa en todo sentido, seductora e inspirada, y lo ha hecho, además, como cuando de las grandes ocasiones se trata.
Elogios que merece compartir, sin retaceo alguno, la totalidad del reparto, en el que figuró un solo elemento extranjero, el tenor John Brecknock, ya conocido, por otra parte, por nuestro público. Su Romeo fue agradable cantado con limpieza y actuado con naturalidad, de buena estampa, con medios vocales válidos, sin una sola incorrección, con timbre parejo, buenos agudos e irrepochable manejo de todos sus recuros.
La Gertrudis de Aída Calamera fue otro acierto de justeza, de buen emisión, de propiedad en el papel, de oficio y de buenas dotes vocales.
ACTUACIONES EUROPEAS DE AÍDA CALAMERA
La mediosoprano Aída Calamera viajará nuevamente a Europa, a fin de cumplir diversos compromisos allí contraidos, y que se extienden hasta la temporada 1983/84.
El 24 de abril dará un recital en el Conservatorio de Virtuosidad de Neuchatel (Suiza), con un programa que reúne páginas de Alessandro Scarlatti, Caccini, Rossini (un fragmento del "Stabat Mater"), los "Cuatro cantos serios" de Brahms, "Amor y vida de mujer" de Schumann, "Canciones de caminante" de Mahler y dos canciones de Duparc, "La vie anterieure" y "Chanson triste".
En esa ocasión contará con el concurso del pianista argentino Eduardo Vercelli, radicado en Suiza desde hace tiempo y que periódicamente obtiene gratos éxitos en ese y otros países del Viejo Mundo. Posteriormente, la señora Calamera tomará parte, en el papel de Albine, en las representaciones de "Thaís" de Massenet con que la Opera de Marsella pondrá término a su temporada 1980/81.
EXCELENTE VERSION DE "PELLÉAS ET MÉLISANDE"
La obra, por tantos conceptos singulares, con la que Claude Debussy marca, en los albores de nuestra centuria, un importante hito en la trayectoria del teatro lírico, ha vuelto al Colón del que permanecía ausente desde hace 18 años.
Con su carga de alucinante misterio, de inventiva lúcidamente conducida, de refinamiento sutilísimo, de noble intelectualidad, "Pelléas el Mélisande" muestra muy a las claras la posición estética y los objetivos que en tal orden de cosas se planteó el compositor, y en ella Debussy dejó materializado cuanto en ese sentido tenía que decir.
Magnífica versión, consecuencia de la suma de una serie de factores positivos, encarada con ponderable sentido de equipo poer con una figura capital convertida como consecuencia de su magnífica acción rectora en el héroe de la jornada. Serge Baudo.
Hubo también tres argentinos en el elenco. Víctor de Narké, tantas veces y con razón elogiado, trazó un Arkel por todos conceptos ejemplar; Aída Calamera dio a su Geneviève, el "tono" adecuado, con sonoridad muy convincente, articulación inobjetable y distinción escénica; la jóven Lydia Gattas infundió a Yniold la cantabilidad fresca y la gracia escénica deseables.
Esta reedición de "Pelléas et Mélisande" entrañó una dignísima recodación de Debussy, músico insigne, y añadió una bella página al buen historial de un ente artístico que, como el Teatro Colón, sabe ser motivo frecuente de sastisfacciones.
GIRA EUROPEA DE AÍDA CALAMERA
Aida Calamera ha efectuado una nueva gira por Europa.
Aída Calamera se verá en la próxima temporada en el Teatro Colón como intérprete de personajes de su cuerda, mediosoprano, en óperas de Mascagni, Debussy y Offenbach.
En esta reciente actuación europea, Aída Calamera logró señalado éxito con motivo del cual ha sido contratada para presentar otras interpretaciones suyas durante la temporada 1980/81 (óperas de Verdi, Massenet y Mascagni, entre otras), que también se extenderán por el ámbito del concierto.
BUEN COMIENZO DE LA TEMPORADA LIRICA
El Teatro Colón inició su temporada lírica.
Con "Cavallería rusticana" de Mascagni, y "Los payasos", de Leoncavallo, en versiones confiadas al director Oliviero de Fabritiis y a la "regista" Margarita Wallmann, quien contó con una ambientación escénica de Hugo de Ana. Seis cantantes extranjeros y otros tantos argentinos intervinieron en las representaciones, que fueron recibidas favorablemente por el público del gran abono, especialmente "I pagliacci", dado su mayo mérito.
Hubo en "Cavallería" dos notables actrices: Arlene Saunders, una Santuza atormentada y fatal, y Aída Calamera, que no gesticula para el público sino para el personaje, al que dota de impresionante veracidad, similar a la que lograba Nati Mistral en Bodas de sangre. Naturalidad y concentración son los secretos de ambas, en esas madres tan simétricas de España e Italia.
Emisión pareja en Aída Calamera, cuyo oscuro timbre y a la vez brillante esmaltado hacen pensar en las Branganias o Waltrautas wagnerianas.
LA MUSICA DE CAMARA NO IMPIDE CANTAR WAGNER
Aida Calamera será Genevieve en Pelleas et Melisande.
La mediosoprano Aida Calamera intervendrá en la próxima reposición de Cavalleria Rusticana, de Mascagni, en el papel de Mamma Lucía, en la inauguración de la temporada lírica en el Teatro Colón.
En su reciente gira Europea, Aida Calamera interpretó la Primera Norma en El Crepúsculo de los Dioses, de Wagner, lo cual constituyó su debut en la Opera de Marsella. La puesta en escena correspondió a Jacques Karpo y la dirección misical a Diego Masson. El diario Le Meridional, a través de la opinión de Alex Mattalia, sentenció que las tres Normas habian estado parfaite y que el crepúsculo....de la temporada ´79 había sido "el mejor en mucho tiempo".